
La reactividad canina
¿Tu perro reacciona demasiado a todo? Así puedes ayudarle
Si tu perro ladra, tira de la correa o se lanza hacia otros perros, personas o incluso coches, probablemente estés lidiando con reactividad. No es lo mismo que agresividad: un perro reactivo no quiere hacer daño, simplemente no sabe cómo gestionar la situación. Con paciencia y las herramientas correctas, puedes ayudarle a relajarse y disfrutar más de sus paseos.
¿Por qué ocurre la reactividad?
La reactividad puede tener varias causas:
-
Miedo o inseguridad: Algunos perros reaccionan para alejar lo que les asusta.
-
Frustración: Perros sociables que quieren acercarse a algo pero la correa se lo impide.
-
Falta de socialización: Si un perro no ha aprendido a interactuar con su entorno, todo puede resultarle extraño o amenazante.
-
Dolor o predisposición genética: Problemas físicos o ciertas razas pueden tener un umbral de tolerancia más bajo ante estímulos.
Señales de alerta
Un perro reactivo puede mostrar:
-
Ladridos persistentes y exagerados.
-
Tirones de correa o embestidas hacia el estímulo.
-
Gruñidos, pelo erizado o jadeos frecuentes.
Si reconoces estas señales, no lo castigues. Castigar solo aumenta el miedo y la ansiedad, empeorando la reactividad.
Consejos prácticos para manejarla
-
Detecta su "umbral"
Cada perro tiene una distancia mínima a la que empieza a reaccionar. Observa cuidadosamente y empieza a trabajar justo antes de que se altere. Con el tiempo, podrás acercarte más sin que pierda la calma. -
Refuerzo positivo
Premia cualquier comportamiento calmado cerca del estímulo. Una golosina, caricia o palabra de ánimo asociarán lo que antes era estresante con algo positivo. -
Herramientas adecuadas
Evita collares que puedan lastimar. Los arneses de fijación frontal o de cuerpo completo permiten controlar mejor al perro sin causarle dolor. -
Ejercicios de enfoque y autocontrol
Juegos de olfato, trucos de obediencia o enseñarle a mirar a ti cuando hay distracciones son formas excelentes de desviar su atención del estímulo y reforzar su autocontrol. -
Exposición gradual
Introduce los estímulos de forma lenta y controlada. Por ejemplo, si reacciona a otros perros, empieza a distancia, premia la calma, y ve reduciendo la separación poco a poco. -
Paciencia y consistencia
La reactividad no desaparece de un día para otro. La clave es trabajar todos los días unos minutos, mantener la calma y celebrar cada pequeño avance.
Con estos pasos, tu perro aprenderá que no todo lo que se mueve o hace ruido es una amenaza, y sus paseos se convertirán en momentos más tranquilos y disfrutables para ambos.
